Que el Señor le abra las puertas del paraíso, para que llegue a la patria donde ya no hay muerte, ni luto, ni llanto, sino paz y alegría sin fin.
Oremos:
Por Cristo, todos volverán a la vida
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios
Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia; después, cuando él vuelva, todos los cristianos, después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino.
Del salmo 22
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto.
Así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo?
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
Hermanos: Si Dios está a nuestro favor, ¿quién estará en contra nuestra? El que no nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no va a estar dispuesto a dárnoslo todo, junto con su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Si Dios mismo es quien los perdona, ¿quién será el que los condene? ¿Acaso Jesucristo, que murió, resucitó y está a la derecha de Dios para interceder por nosotros?
Aleluya, aleluya.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida
Ý Lectura del santo Evangelio según san Juan
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
Ten misericordia, Señor, de nuestra hermana ______________________________________, por quien te ofrecemos este sacrificio de alabanza y de reconciliación, a fin de que resucite para la vida eterna.
Dios, autor y dueño de la vida
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Todos aquellos que el Padre me ha dado, vendrán a mí; y a los que vengan a mí, yo no los rechazaré.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Dios todopoderoso, que por el bautismo nos has hecho partícipes de la muerte y resurrección de tu Hijo, concede a nuestra hermana ________________________________________, que, libre ya de la muerte, pueda gozar de la compañía de tus elegidos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
15, 20-24a.25-28
Cristo tiene que reinar hasta que Dios "haga de sus enemigos estrado de sus pies".
El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque dice la Escritura:
"Dios ha sometido todo bajo sus pies", y al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que lo ha sometido todo. Al final, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me faltará.Segunda Lectura
8, 31-35. 37-39
¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada?
Ciertamente de todo esto salimos más que victoriosos, gracias a aquel que nos ha amado; pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el futuro, ni los poderes de este mundo, ni lo alto ni lo bajo, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Aclamación antes del Evangelio
La voluntad del que me envió, dice el Señor, es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día.
Aleluya.Evangelio
6, 51-58
"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida".
Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí:
"¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"
Jesús les dijo:
"Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración sobre las Ofrendas
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Porque una decisión tuya nos da la vida; tus decretos la dirigen, y un mandato tuyo, en castigo del pecado, nos devuelve a la tierra de la que salimos. Y porque a los que hemos sido redimidos por la muerte de Cristo, por esa misma voluntad soberana nos llamas a participar de su gloriosa resurrección.
Por eso,
con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]Antífona de la Comunión